8 dic. 2011

Huir de la rutina

 
La playa huele a algas, a rocas, a dunas, huele a arena mojada. El mar huele fresco, rico, fuerte, huele a sal y a la espuma de las olas.
Acantilado de Las Breñas (Cádiz)

El acantilado huele a tierra roja, a matorrales, a hierba, a jara, margaritas y otras flores azules.

El pinar huele a humedad, tierra fresca, hojarasca y pinocha. Huele a resina y a piñones.

Junto al agua dulce, huele a densas enredaderas de campanillas violeta, a hierbabuena, a morera, a lavanda y a romero.

Ignacio huele suave, agradable, pulcro, penetrante, vivo y perfecto.

Mamá huele dulce, intenso, sereno y calmante.


1 dic. 2011

Querer y no poder

En estos últimos treinta años he sido una persona valiente, perseverante, intrépida, emprendedora e independiente. Con todo lo malo y lo bueno que trae todo eso, así he sido. ¡Ay! también un pelín pesada y mandona ¡pero eso no viene a cuento ahora!

Durante estos treinta años, nunca me imaginé dependiendo de mi familia y mis amigos para poder seguir viviendo. Jamás se me pasó por la cabeza que algún día podría sufrir un infarto cerebral o una fractura del cráneo o ataques epilépticos... No me había planteado cómo sería mi nuevo día a día, habiendo perdido ciertas capacidades físicas, determinados sentidos y habilidades mentales. No sabía que algún día, de repente y sin esperarlo, perdería mi independencia y mi valentía.

Según va pasando el tiempo - hace casi dos meses de aquello-, voy mejorando poco a poco. Gracias a todo el apoyo que tengo, las cosas están yendo mejor de lo que cualquier médico podía esperar. Y eso es fantástico.

Sin embargo, el paso del tiempo me está permitiendo tomar conciencia de mi realidad. Ahora sufro las secuelas del accidente, sufro sentirme lastre para algunos y sufro mucho la incomprensión.

Ahora quiero pasear por la playa, quiero oler, entender, recuperar el equilibrio y el oído, volver a andar sola, poder conducir, quiero montar en bici e ir a esquiar, quiero seguir adelante con los proyectos que tenía en marcha, quiero volver a ser independiente.

Pero quiero y no puedo. Aún.


Pincha aquí abajo. Interesante volver a 2008:
http://teoriaypracticadelavidamoderna.blogspot.com/2008_02_01_archive.html

29 abr. 2011

La boda del siglo

Bueno, bueno, bueno, qué emoción me invade. Yo no me podría haber imaginado nunca siendo testigo televisivo de la boda del Príncipe William y Kate Middleton. ¡La boda del siglo! De verdad, qué cosa más romántica, qué bonito cuando se han dicho lo de 'en la riqueza y en la pobreza, en la...' Ay...

Llamadme aventurada, ya, lo sé, quizás me adelanto, pero sospecho que la parte de 'en la pobreza' no la van a tener que experimentar. Claro, que así es mucho más bonito, pero qué guapa iba ella, con esa tiara y esa sonrisa perfecta ¿Y los niños? ¡Ayyyyyy, que me los comooooo! Ay... a mí también me gustaría tener una boda como la de ellos, pero es que yo no puedo. Es que... Me cachis...

Qué suerte tienen algunos de haber nacido tan guapos, tan inteligentes, con la sangre tan azul y tantos privilegios. Ellos, tan especiales por haber nacido en una familia tocada por el mismísimo Dios (el de verdad, el que designa monarcas, no de los otros). Ellos, cabeza del Estado con todo el derecho de serlo, solo por tener unos apellidos. Yo, hoy, me hubira conformado con haber estado en Londres, como esos miles de personas que han podido acercarse y tener el consuelo de verlos pasar o, al menos, adquirir una de esas coronas de cartón, del tipo de las que dan en Burger King, por solo 4 libras...

¡Pero qué vestido! ¿Os habéis fijado en los encajes de las mangas? Cosa buena, buena, bonita. Yo me he fijado cuando ya iban ellos casados, saludando. Tenemos que agradecer al gobierno británico, a las instituciones, a la policía y un largo etcétera (no puedo seguir, que son muchos) que se hayan volcado con este tema, con la boda de los príncipes digo, porque ellos se lo merecen y nosotros también. Cómo se ha paralizado todo el centro de Londres un viernes por la mañana para poder disfrutar de la boda del siglo, con ese paseo por las avenidas de la capital, mano alzada y de un lado a otro despacito, para no cansarse. Qué bonito. Lo que no sé yo es por qué se tarda tanto en organizar otras cosas, o por qué no hay recursos (¿o voluntad?) para sacar adelante otros proyectos, pero vamos, que me voy del tema, que yo ahora estoy hablando de la boda del siglo, que es lo importante.

Lo mejor de todo ha sido el desfile de elegancia, clase y estilo del que hemos podido disfrutar. Ellas, con esos tocados, esas pamelas, esos zapatos, esas joyas, madre mía... Ellos, con esas medallas, esas bandas, esos uniformes... Si es que eso es así. Es así. Si es que son gente de bien, si es que se les ve hasta en los andares que ellos merecen más derechos que el resto. Si es que, perdonadme que me ponga pesada, pero no cualquiera menea la manita como lo hacen las princesas europeas, os lo juro, yo lo intento y no me sale igual.

Menos mal que seguimos saliendo a la calle a aplaudirles para hacerles saber que les queremos, y seguimos sacándoles reportajes para poder estar al tanto de sus vidas, que tan interesantes son. Porque me daría mucha pena, de verdad, mucha pena, que algún día las cosas cambiasen y nos quedáramos sin bodas de cuentos entre príncipes y princesas. Yo no quiero mentar ruina; y es que sería demasiado estrecho pensar que algún día la gente obtuviera su puesto de trabajo solo en función de sus méritos ¡Qué triste sería la vida sin ver las fotos de cómo pasan sus vacaciones los reyes, emires, príncipes, infantas, zares y emperadores en playas de ensueño!

Yo no sé muy bien ni por qué reinan los reyes, ni por qué se pasan el cargo de padres a hijos. Mis padres intentaron dejarle la portería a mi hermano, pero el presidente de la comunidad dijo que eso ya no era posible... mmm... no sé. Pero no voy a perder el tiempo rumiando cosas que ya no tienen arreglo ¡Con la buena mañana que he pasado yo criticando a Camilla en el Facebook!

12 mar. 2011

Algo más de 100€

Eso es lo que ponía en negrita en mi última factura de la luz, algo más de cien euros. Ha pasado más de una semana desde que abrí el sobre y vi la cifra, y por fin hoy, me siento preparada para escribir acerca de ello. Hasta ahora, cada vez que pensaba en el tema, me endemoniaba.

Este año ha subido todo: el gas, el agua, el transporte, la comida... ¿Nadie se da cuenta de que algunos son productos de primera necesidad y no pueden subir más que los sueldos? En fin, centrándome en el tema de mi factura de la luz, el año pasado puse todas las bombillas de bajo consumo, siempre apago las luces al salir de cada habitación, solo pongo la lavadora cuando está llena, abro y cierro la nevera en el tiempo justo, cierro la puerta del cuarto de baño cuando tengo el calentador puesto... ¡Y con todo, más de cien euros en la factura! ¿Qué pasa con el que no pueda pagar esa cantidad? ¿Qué nos queda para ahorra en luz? ¿Pasar frío? ¿Enceder velas por la noche? ¿Cocinar con leña?

Este año ha subido todo menos los sueldos, que además, ahora, estarán ligados a la productividad, en lugar de al IPC. He de decir que la cosa me parece hasta lógica, pero claro, mira tú qué bien, qué bonito, qué casualidad, en el momento en el que se les ha ido a ocurrir la genial idea... Cuando en 2007 la productividad era superior al Índice de Precios, la plusvalía era para el empresario. Para ti, empleado, una subida del 4%. Ahora que la productividad es, en muchos casos, negativa y, en la moyoría, no llega al IPC, van los listos y dicen que, mejor, si lo calculamos al revés ¡Qué habilidad!

Está claro que aquí mandan los bancos y las grandes empresas, vamos, los que controlan la riqueza. Que los políticos ejecutan mal. Y nosotros, sufrimos las consecuencias y nos quejamos poco.

Y es que yo me pregunto ¿también van a ligar los sueldos de ellos a la productividad? Lo digo porque, en ese caso, ya nos deben dinero.

5 jun. 2010

Irá al cielo

A estas alturas me sorprende cuánto les sigue gustando a las familias oprimir a algunos de sus miembros. La opresión suele generarse desde las partes más altas de la pirámide generacional y, en el mismo sentido, suele fijarse sobre la base de la misma (ojo, aunque no siempre). Esta opresión se ejerce habitualmente por casi cualquier cosa: política, religión, o incluso estética, alimentación o decoración; esto depende de la familia en cuestión.

No tengo todavía demasiado claro cuáles son las aptitudes que deben poseer aquéllos que se alzan en defensa de la verdad, pero ellos deben entenderse porque en seguida se ponen de acuerdo. No sé, con lo difícil que me parece a mí decidir si quiero o no casarme, qué claro tienen mis tías lo que hay que hacer en los casos de largo noviazgo y edad comprometida.

Tengo unos amigos que incluso han llegado a ser objetivo de la opresión familiar a causa de unas cortinas 'no adecuadas' en su salón. Mi madre fue oprimida por algunos miembros de la familia por considerla poco opresiva conmigo. Yo misma: cuando nació mi hijo, mi suegra se empeñó en que había que bautizarlo. Yo, que no soy supersticiosa, le expliqué que no comparto esas costumbres, pero insistió.

- Señora, ¿no tuvo usted cuatro hijas y cuatro hijos?
- Sí, claro.
- ¿Y no están los ocho convenientemente bautizados?
- Sí, sí, claro.
- Pues éste, que es mi niño, no se bautiza. Y no se preocupe usted, que irá al cielo, ¿no sabe que el papa ya ha quitado el limbo?
(limbo: hasta 2007 lugar adonde, según la doctrina tradicional cristiana, van las almas de quienes, antes del uso de la razón, mueren sin el bautismo)

No se quedó contenta pero al menos, conforme. Ahí Benedicto me echó un cable (ahora van directamente al cielo).

Pero os digo una cosa: peor que ésos del grupo opresor, es el oprimido que le parece que hay que serlo y no se rebela. Ése que con 34 no es capaz de decirle a su madre que sale con la hija de la hortera de Maricarmen, vive una absurda mentira y defiende su postura como necesaria, buscando (¡¡encima!!) la aprobación de la ignorada hija de Maricarmen… ¡Ah! ¡Son ellos, sí, ellos, los que perpetúan generación tras generación el poder de los opresores de opinar sobre lo que no se les pregunta!

Y por todo esto, aprovecho y desde aquí solicito: que cada uno viva como quiera, pero que no dé el rollazo, por favor. Y para que así conste, firmo a 4 de junio de 2010.